Christian Jamett
Fotógrafo chileno y Doctor en Historia del Arte de la Universidad de Perpignan Francia con especialización en fotografía chilena y mexicana. Su carrera parte hace más de 20 años con trabajos realizados desde la vereda de la fotografía autoral, profundizando sus esfuerzos hasta el día de hoy en una fotografía documental que apunta a temas humanos. Actualmente es fotógrafo de la agencia Getty Images, donde el registro se concentra en la riqueza de Latinoamérica y Europa. Ha sido colaborador de agencias internacionales como France Presse y Majority World, donde sus imágenes han sido incluídas en medios tales como CHICAGO TRIBUNE, CBSNEWS, CBS SAN FRANCISCO entre otras. Su trabajo ha sido expuesto en Francia, Corea del Sur, México, Brasil, Uruguay y Chile.
Desde el 2014 crea y dirige el festival internacional de fotografía www.fotoarica.com. Tiene publicado dos libros ABU (año, 2017) bajo el sello de Ediciones La Visita y “Diaspora”(año 2019) un libro que habla solo de las mujeres afrodescendientes y su puesta en valor, con el sello de publicaciones Foto Arica.
En el contexto de la 11° versión del Festival Internacional de fotografía de Arica, Foto Arica, ¿podrías contarnos cómo nace este certamen, intentando precisar a qué respondió su creación y cuáles son sus proyecciones hoy?
R: El festival Internacional de fotografía no es un certamen sino un espacio de convocatorias nacional, internacional y local que genera un ambiente de difusión de la obra con la instancia de poder poner en valor a la fotografía en el extremo norte de Chile, “un lugar”, que debe leerse como “polo de atracción” de la fotografía en el mundo, en la ciudad de Arica. Así, entonces, nace como una posibilidad de descentralizar, que suena tan cliché, pero que se volvió necesario hace más de 11 años y que pretendía desde siempre ser un espacio de envergadura de la fotografía nacional, pero jamás se pensó que esto se lograría en relativamente poco tiempo.
Respecto a sus proyecciones de hoy, pretende una vinculación aún más profunda con la escena de la fotografía internacional y lograr que los cuerpos de obras reconocidos puedan ser disfrutados, valorados y comprendidos por la comunidad en general. Es un festival que se pone a disposición de las audiencias y no al revés. Comprendemos que el festival no tendría ningún crecimiento sino se considera a la gente como fuente primaria y receptora de la obra de las y los fotógrafos.
Cuéntanos qué motiva hoy la realización del 2do Congreso de Fotografía y cuáles son los objetivos para generar un cruce académico-reflexivo dentro del certamen?
R: El nacimiento de un congreso académico dentro del marco del festival, es el resultado del estudio acucioso de los acervos visuales con los cuales cuenta el festival durante estas diferentes versiones, las que enriquecen la materialidad, la creatividad y un espacio de consulta académica, así entonces el congreso de fotografía es un espacio para dialogar con los resultados visuales y sus exponentes. Por ejemplo, en la versión pasada contamos con la presencia del alemán Boris Eldagsen, conectado por medio de la fotógrafa Isabelle Camps (Fr). Boris es conocido por crear y presentar la primera fotografía realizada en IA y que logra ganar un concurso de fotografía. También contamos con Pablo Valenzuela, Alejandro Hoppe Guiñez quienes fueron parte del congreso dando su mirada en el sentido y profundidad de la documentación; por otra parte, los académicos Alfonso Díaz Aguad, Elías Pizarro Pizarro, altos investigadores del doctorado en Historia de la Universidad de Tarapacá, hicieron un cruce entre la presencia histórica, la documentación y el archivo. Por mi parte, se realizó una presentación de mi tesis doctoral que hace relevancia de la “objetividad visual” y el análisis semiológico del registro de los años 80 al 90 en Chile y México.
Entiendo que tu labor como profesional de la fotografía e investigador te ha permitido viajar mucho, y que durante gran parte del año, no obstante, concentras tu trabajo en el norte, podrías decirnos, ¿qué y cómo es fotografiar desde esas latitudes?
R: Mi labor como fotógrafo para Getty Images no sólo es impulsada por el placer de viajar, sino también por el compromiso con el registro de historias en el extremo norte de Chile. Aunque mi trabajo ocasionalmente se extiende a otros países, como Italia, el foco principal está en acontecimientos significativos que suceden en torno a Arica, como el Carnaval con la Fuerza del Sol, el Santuario de Las Peñas o, más recientemente, el Machaq Mara celebrado el 21 de junio. Estas experiencias me permiten capturar una cara distinta del Chile central, reconociendo las culturas y tradiciones de comunidades muchas veces invisibilizadas. Desde mi perspectiva, narrar estas historias no solo es un acto fotográfico, sino también un gesto de respeto y puesta en valor hacia esos territorios y su gente.
Indudablemente, haber gestionado 11 festivales te puede haber dado una perspectiva privilegiada sobre la fotografía de las últimas décadas. ¿Qué destacarías de las constantes de la fotografía chilena en este tiempo?
R: Sin la intención de publicitar o invitar a leer mi tesis doctoral, creo que la fotografía chilena tiene un interés y un contexto que provoca mirarla como auténtica, y como parte de la historia que insoslayablemente ha sido adicta a sus vaivenes y resultados sociales. Es una fotografía que envuelve la realidad y la contemporaneidad de un país que está regido por la actualidad y su historia. Constantemente vemos en el festival un recordatorio insistente a los eventos del pasado, vistos (ya sea) desde una mirada documental, autoral, documental/autoral y una revisión al archivo. Sin duda, Chile vibra en la visualidad desde la fotografía y otras disciplinas, pero en especial la fotografía es un vergel de ideas e historia concentrada, motivo por el cual forma parte importante de las conclusiones de mi investigación.
Como doctor en Historia del Arte y la Arqueología, ¿cómo se ha dado el diálogo entre estas disciplinas y tu labor activa de fotoperiodista?
R: Sin duda, toda mi vida he relacionado la profesión=fotógrafo con la academia. Mis primeras tesis de pregrado como docente, como master, y doctor siempre han tenido un sentido, o línea académica que nutre y auto nutre una simbiosis colaborativa que es siempre una fuente de motivación. No podría vivir sin la fotografía y no considerarla en los aspectos cotidianos. Mi estudio doctoral viene en el fondo a ser un espacio de reflexión profunda sobre la fotografía chilena, la fotografía y mi quehacer como hacedor de imágenes, donde el diálogo académico, la pluma de cómo se escribe transita desde la mirada de un fotógrafo que escribe desde su disciplina y desde nuestro mundo.
Según tu experiencia, ¿a qué tensiones u oportunidades se enfrenta el fotoperiodismo y el documentalismo actual, y qué le cabe esperar a quien se ha dedicado a trabajar en este campo?
R: La fotografía no ha muerto ni morirá, ni su reinvención, de la cual tanto se habla, ha propagado el sentimiento y la amenaza de la IA. Sin embargo, largo es el espacio de creación de la fotografía convencional, “fotografía real” a diferencia de la creada a partir promts (instrucciones detalladas para la IA). Un fundamento de lo anterior es la cantidad de modelos de cámaras que se sacan año tras año, lo que dignifica la intención de seguir disparando, ejecutando y construyendo imágenes. Sin duda, el gran desafío hoy día es no caer en el truco de que todo ha muerto, y apostar que existe una nueva forma de crear imágenes que se vincula con el nuevo objetivo o desafío de la fotografía documental, la que hoy se presenta como un individuo que tendrá que no solo crear nuevos discursos visuales, sino ser capaz de tener otras habilidades como comerciales y de gestión, lo que lo llevará a la independencia y sobre todo ser un eslabón más de la construcción visual de Chile y de la disciplina en general. Sobre las temáticas en el caso particular, son las materias sociales las que atraviesan en general los planteamientos fotográficos, y ahí la capacidad de compromiso es la que no se puede adquirir por ósmosis, sino por un constante y arduo trabajo en uno mismo y en el cómo me proyecto en el contexto de Chile y del mundo de hoy.
Arica, Junio de 2025
Puedes ver su obra en Galería Abierta

















